Hay encuentros que abren camino Pilko Paco llega a SAF Mano Amiga, en León
Y de pronto, el pecho se llena y algo que llevaba tiempo gestándose encuentra un lugar donde empezar a caminar.
Pilko Paco inicia su presencia en SAF (Servicio de Apoyo Familiar) Mano Amiga, en León.
Decirlo provoca una emoción especial. De esas que recorren el cuerpo entero y recuerdan por qué todo empezó… y hacia dónde puede crecer.
Hay proyectos que nacen con vocación de acompañar. Proyectos que crecen con una sensibilidad especial, atentos a la vida real, a lo que ocurre en silencio, a lo que se sostiene con las manos y con la respiración. Pilko Paco camina desde ahí. Y por eso este encuentro se siente tan profundo, tan verdadero y tan inevitable.
Cuando el sentir va por delante
Laura, Sheila y Carla, educadoras de SAF Mano Amiga, reconocieron Pilko Paco desde el primer instante. Decidieron formarse, integrar la metodología y abrir su espacio para que este recurso acompañe a niños y a familias en su día a día.
Lo que están ofreciendo es inmenso: la posibilidad de aprender a sentir la calma desde edades tempranas, de reconocerla en el cuerpo, de saber volver a ella y de guardarla como una referencia interna que acompaña en el tiempo.
Cuando la calma se vive una vez, el cuerpo la recuerda.
Y esa memoria se convierte en hogar.

Desde Mano Amiga, Laura, Sheila y Carla nos cuentan su experiencia
“Para nosotras, Pilko Paco es un anclaje. Algo que ayuda a que los niños se acerquen a la respiración de forma natural, con ganas. Cuando han practicado antes y saben cómo usarlo, todo resulta mucho más sencillo para ellos.
También sentimos que es un gran apoyo para las familias. A los padres les resulta más fácil acompañar esos momentos de calma cuando tienen Pilko Paco a mano.
En el aula vemos algo muy claro: la calma llega, pero las emociones siguen vivas. Los niños están más tranquilos, nos escuchan mejor cuando explicamos algo y hay una disponibilidad distinta. Siguen siendo niños, pero mucho más presentes.”
Un aprendizaje que se queda
Existen muchas herramientas para estudiar y concentrarse. Acompañan etapas concretas, momentos determinados, necesidades muy específicas.
Pero, ¿qué ocurre cuando esos niños o adolescentes dejan de estudiar?
¿De verdad la vida deja de pedirles estrategias internas para sostener lo que sienten?
La vida continúa trayendo retos, cambios, decisiones, emociones intensas, momentos de presión y también de ilusión. Y en todos ellos, el cuerpo sigue estando ahí, respirando, sintiendo, pidiendo espacio.
Con Pilko Paco, la respiración consciente deja de ser una técnica puntual y se convierte en una habilidad interiorizada. Algo que se aprende con el cuerpo, que se integra desde pequeño y que acompaña siempre. En la escuela, en casa, en la adolescencia, en la vida adulta. En cualquier situación que se viva.

El comienzo que deja huella
Laura, Sheila y Carla han dado el primer paso. Su gesto abre camino y multiplica posibilidades. Gracias a su apuesta, León cuenta hoy con un espacio donde Pilko Paco puede encontrarse, tocarse y vivirse.
Cuando la calma encuentra hogar, se expande, se comparte y se transforma.
Mano Amiga, gracias por sostener este comienzo y por cuidar una calma que acompañará toda una vida.